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"Despicable Me", un papá super malo

Gru no es un tipo normal. Soltero y minimalista, tiene las tres F del hombre perfecto: es feo, fuerte y formal. Y para que soltero ande suelto por ahí es porque guarda un gran secreto y tiene que ver con su doble vida.

¿Mencionamos ya que es soltero?
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Pues el pequeño defectito de Gru es su mal carácter. Claro, todo se explica porque la profesión de este gris personaje es ser villano.

No por nada es el malo número uno en la lista de villanos y no le importa si es travesura chica, mediana o grande. Gru se alimenta de su propia maldad.

Pero claro, ser el más malo de la película no lo es todo. Para ello, Gru se ayuda con aparatejos y gadgets, lo último en tecnología para poder estar a la vanguardia y cometer las fechorías más atroces.

Y justo convocó a una junta a sus minions para darles a conocer su próxima estrategia.

En el recorrido, Gru ya había robado la Torre Eiffel (de una tienda de recuerdos), La Estatua de la Libertad (la que estaba en Las Vegas), así que esta vez ideó que su gran golpe será: ¡robar la Luna!

Por supuesto que los pequeños minions estallaron de gusto al saber que tienen una misión más. Aunque para ser honestos, estos pequeños seres son muchos, pero imperfectos como todo lo que hacen.

El cerebro del equipo es el Dr. Nefario. Un poco sordo, un poco lento, un poco ciego, pero muy eficaz a la hora de materializar sus inventos con los que ayuda a Gru a hacer el mal.

Todo en la vida de Gru era gris, hasta que llega un nuevo super villano. El es Vector, quien se adelantó en robar la única arma capaz de encojer cualquier objeto. Sin este artefacto Gru no podrá concretar sus planes de robar la Luna.

La habilidad de Gru lo lleva hasta el domicilio de su archienemigo Vector. Lo único que tiene que hacer es entrar a la residencia y robar el rayo para encojer la Luna. Gru no tomó en cuenta que la residencia de Vector cuenta con un dispositivo de seguridad impenetrable.

Parece que a Gru no le queda otra opción que resignarse a ser el segundo villano del mundo, cuando ante sus vapuleados ojos aparece la solución: tres huérfanas que venden galletas, siendo ellas las únicas en traspasar la amurallada residencia de Vector.

Y sí, parece que Vector tiene especial debilidad por las galletas que venden las Girl Scouts y nenas indefensas que llegan a tocar a su puerta. Pero además Vector se siente seguro porque cuenta con un respaldo mayor para sus seguridad y no solo se trata de su casa con los últimos adelantos de la moda.

Es así como Gru va al orfanato y adopta a las tres pequeñas que vio vendiendo galletas a la puerta de su archienemigo Vector.

Las tres pequeñas son Margo, Edith y Agnes, cada una con una personalidad distinta pero muy unidas desde que perdieron a sus padres.

Con lo que no contó Gru fue que estas tres nenas cambiarían su vida para siempre. Y no nos referimos solo a su forma de vestir y en la decoración de su lúgubre mansión, sino en ese algo interior que jamás pensó que tendría: su corazón.

Y la primera prueba del papá primerizo fue cuando tuvo que llevara a Margo, Edith y Agnes a una feria cerca del vecindario.

Las señales de "peligro" comenzaron a asomar cuando el rudo Gru comenzó a disfrutar de la tarde de diversión con sus nuevas hijas.

Como era de esperarse, las pequeñas querían subirse y probar todas las atracciones del parquem hasta que se toparon con un establecimiento de juegos que casualmente regalaba el peluche favorito de la pequeña Agnes.

El encargado del puesto logró quedarse con el dinero de las pequeñas y sin dar un solo regalo. Ahí salió la naturaleza de Gru, quien de un rayazo quemó todo el estableciemiento y logró dar a Agnes el peluche que ella más deseaba. Así es como iban saliendo los instintos de un papá protector.

Los días y noches transcurrían con las nenas en casa. Para Gru fue difícil adaptarse a las rutinas de sus nuevas hijas y a esa bendita costumbre de leerles un libro antes de dormir. Afortunadamente sus nuevas hijas lo hicieron entrar en la rutina de la que Gru ya no podía escapar.

Pero claro, no todo era darles de comer y contarles un cuento. También había que llevarlas a las clases de ballet y a repartir las galletas, excusa con la que Gru esperaba colarse a la casa del villano Vector para robar el arma secreta que tanto necesitaba.

Pero algo más grande que el deseo de convertirse en el villano más grande del mundo fue más fuerte en el corazón de Gru. Ya era todo un papá.

Despicable Me cuenta con la voz y el talento de personalidades de Hollywood como Steve Carell (Gru), Jason Segel (Vector), Russell Brand (Dr. Nefario), Julie Andrews (Mamá de Gru), Kristen Wiig (Miss Hattie), Miranda Cosgrove (Margo), Dana Gaier (Edith) y Elsie Fisher (Agnes), entre muchos más.

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