El Gran Gatsby más exuberante a ritmo de hip-hop

Segundo tráiler de 'The Great Gatsby'

Segundo tráiler de 'The Great Gatsby'

Segundo tráiler de 'The Great Gatsby'

Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire y Carey Mulligan reviven la época de los años 20.

Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire y Carey Mulligan reviven la época de los años 20.

Temp. Season 2013 | 04/01/13 | 02:32  | TV-PG
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Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire y Carey Mulligan reviven la época de los años 20.
04/01/13 | 02:32 Disponible hasta 04/01/13
WARNER BROS. Pictures

El reto no era baladí: adaptar para la audiencia de hoy uno de los grandes clásicos de la literatura norteamericana, el libro que todos en Estados Unidos leen en el High School: The Great Gatsby, de F. Scott Fitzgerald.

El director australiano Baz Luhrmann reinventa a El Gran Gatsby con la exuberancia visual y la música anacrónica que ya mostró en películas anteriores como Moulin Rouge o Romeo + Julieta. La adaptación de la novela es libre y fiel al mismo tiempo, con el núcleo de la trama tomado tal cual, pero situada la acción en un exceso de color digitalizado y sonidos actuales mezclados con el jazz de la época que convierten el film en una excesiva caricatura de la opulencia de los felices años 20… ¡y en 3D!

Al mismo tiempo, la película es un deleite visual; la mezcla de amor, dinero y lujo es una apuesta segura; y los actores están fantásticos. Uno sale del cine pensando que es imposible un Gatsby diferente al interpretado por Leonardo DiCaprio, casi olvidando que Robert Redford redondeó el mismo papel en 1974. Hace años que DiCaprio demostró que es mucho más que una cara bonita, pero cuesta imaginar un papel más adecuado para este excelente actor. Más azules que nunca sus ojos, DiCaprio es Gatsby y Gatsby es DiCaprio a partir de ahora.

La historia transcurre en el Nueva York de 1922, una ciudad que, como presenta Nick Carraway (el amigo de Gatsby y narrador dentro del film interpretado por Tobey Maguire) había cambiado su “tempo”: “Los edificios eran más altos, las fiestas más grandes, la moral más ligera y el licor más barato”. Es la “Jazz age”, como la bautizó el propio Fitzgerald, una época en la que el progreso, la abundancia y el lujo parecían no tener límites. En la que chocaban el “dinero viejo” de la aristocracia con los nuevos ricos de Wall Street y de la mafia enriquecida por la prohibición.

Ambición y lujo sin límites

En ese mundo el personaje más misterioso es Jay Gatsby, aparecido de la nada para organizar cada fin de semana las mayores fiestas de la ciudad en su suntuosa mansión de Long Island, con la que sólo compite, al otro lado de la bahía, la mansión del heredero y estrella del polo Tom Buchanan y su bella esposa Daisy, prima segunda de Carraway (interpretados por la británica Carey Mulligan y el australiano Joel Edgerton).

Las ambiciones y pasiones de estos cuatro personajes son el motor de la trama, que funciona porque el guion es excelente, pero también por la química entre los actores. DiCaprio y Maguire son amigos desde que eran adolescentes y confían plenamente el uno en el otro, lo que engrana la relación entre Gatsby y Carraway, central en el film. Mulligan aporta una mezcla de belleza, fragilidad e inocencia al personaje de Daisy, la aristócrata criada en el Medio Oeste para ser una “esposa-trofeo” y que ahora se ve entre dos hombres en una ciudad moderna que se está liberando del pasado. Edgerton es capaz de mantenerse a la altura con su “malo”, el infiel Tom Buchanan.

Luhrmann mantiene la historia en 1922 y la creativa diseñadora de producción y vestuario Catherine Martin trata de reproducir los ambientes, la decoración y los trajes de la época. Se logran escenas espectacularmente glamurosas, sobre todo en la colosal mansión de Gatsby, pero para ello se necesita abusar de los recursos digitales, lo que a momentos roba protagonismo a la historia. Sin embargo, el 3D, a priori innecesario en un drama, no resulta chocante e incluso enriquece la historia, permitiendo a los actores moverse dentro de las tres dimensiones más que utilizando el recurso desde la cámara. Maguire explicó que esto fue para él lo más novedoso del rodaje y a la vez lo más complicado. Quizá estemos ante uno de los primeros usos “dramáticos” del 3D.

Por otro lado, el director australiano no quería hacer una película de época, sino hacer sentir al público actual cómo sería vivir en aquella época, quizá la más divertida de la historia para aquellos afortunados. Para lograr su objetivo Luhrmann recurre a una banda sonora que mezcla versiones clásicas de jazz con música contemporánea, incluidos ritmos de rap y hip-hop de Jay-Z, que terminó participando en la producción de la película.

Pero por encima de todo está el texto de Fitzgerald, la novela que mostró lo mejor y lo peor del “sueño americano” y que años antes de la Gran Depresión ya dejaba entrever que aquel mundo maravilloso no lo era tanto.

El anhelo de Gatsby (“Mi vida tiene que ser así… tiene que seguir subiendo”) estaba condenado a morir.