"42": la historia de Jackie Robinson y la lucha por los derechos civiles en el béisbol

'42' - Tráiler

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Jackie Robinson y los Brooklyn Dodgers cambiaron en los años 40 la historia del béis...

Jackie Robinson y los Brooklyn Dodgers cambiaron en los años 40 la historia del béis...

Temp. Season 2013 | 03/20/13 | 02:33  | TV-PG
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Jackie Robinson y los Brooklyn Dodgers cambiaron en los años 40 la historia del béisbol para siempre.
03/20/13 | 02:33 Disponible hasta 03/20/13
WARNER BROS. Pictures

Si usted va a ver un partido de Grandes Ligas de béisbol un 15 de abril se volverá loco siguiendo el juego: todos los peloteros llevarán el mismo número en su uniforme, el 42. Tamaño reconocimiento no se hace así como así, y eso es lo que trata de contar en dos horas “42”, película que cuenta la llegada de Jackie Robinson a los Brooklyn Dodgers, cuando se convirtió en el primer afroamericano en jugar en las Grandes Ligas.

“42” es, en primer lugar, una película sobre los derechos civiles y la historia de Estados Unidos. En 1945 el país salía victorioso de la II Guerra Mundial y se comenzaban a sentir vientos de cambios, pero el béisbol seguía anclado en el pasado, separado en las Grandes Ligas “blancas” y las “Negro Leagues”. Entonces el presidente de los Brooklyn Dodgers, Branch Rickey (interpretado por Harrison Ford), se decidió a contratar a un jugador de color en contra de la opinión de sus colaboradores y otros directivos. “Nueva York está llena de fanáticos del béisbol negros. Los dólares no son blancos o negros. Todos son verdes”, argumenta Rickey en la película.

El elegido fue Robinson (interpretado por un correcto Chadwick Boseman), al que Rickey le pidió que tuviera las “agallas” para no responder a los ataques racistas que sin duda iba a recibir. “Deme un uniforme y un número en mi espalda, y yo le daré las agallas”, respondió Robinson.

Y vaya que si respondió. En muchos campos recibía insultos racistas. Algunos pitchers le lanzaban bolas a la cabeza, más de un cátcher le escupía en los zapatos… pero Robinson se centró en jugar cada vez mejor y en poner la otra mejilla. Con ello se ganó primero el respeto de sus compañeros, que al principio no lo querían en el equipo. Fue el segunda base Eddie Stanky (Jesse Luken, un actor fanático del béisbol, por cierto), el primero en enfrentarse a un rival que no dejaba de insultar a Robinson. Luego vinieron otros y el béisbol cambió. Robinson, el deportista, se convirtió en un héroe de la lucha por la igualdad. En un icono de los Estados Unidos.

Y ahí reside la grandeza y el problema de esta película: la historia es enorme, una montaña que el director Brian Helgeland no consigue conquistar. Las escenas de juego están bien filmadas, los actores están correctos, la recreación de los estadios bien conseguida (trabajaron en estadios actuales de ligas menores que no han sido remodelados desde aquellos años)… se logra una buena película que se pasa con suavidad, pero se queda corta. Una historia como la de Jackie Robinson pide un filme épico que no se logra en “42”.

Con todo, la de Robinson es una historia que necesitaba ser contada. Una historia que muchos niños de este país han escuchado desde pequeños y ahora ya pueden disfrutar en la pantalla. Como nos contó Luken, para quien fue “un enorme honor” participar en esta recreación de un capítulo importante de la historia de Estados Unidos: “Siempre tendremos que luchar por la igualdad”.