Jonás Cuarón: "Fue una pesadilla llevar el guion de Gravity a la pantalla"

Jonás y Alfonso Cuarón

Jonás Cuarón, izquierda, junto a su padre Alfonso Cuarón.

- WARNER BROS. Pictures

Gravity es una película diferente. Para empezar tiene sólo dos personajes y un solo escenario, como si fuera una obra de teatro. El problema es que todo ocurre a 600 kilómetros sobre la Tierra.

Cuando el director mexicano Alfonso Cuarón y su hijo Jonás concibieron la película en una larga noche londinense de hace cuatro años y medio, no pensaron en las dificultades técnicas que suponía replicar en un set la gravedad cero.

“Me sentí culpable –explica Jonás Cuarón, que escribió el guion con su padre-. El proceso de escritura fue divertidísimo, pensando en los personajes flotando. Pero fue una pesadilla llevarlo a la pantalla”.

De hecho, lo que en principio se concibió como un proyecto sencillo de un año, ya que sólo había dos actores, se convirtió en un reto de más de cuatro años.

“La tecnología para lograr el aspecto de ausencia de gravedad no existía. Mi papá, Emmanuel Lubezki (director de fotografía) y Tim Webber (supervisor de efectos especiales) estuvieron dos años estudiando y creando nueva tecnología para esta película”, comenta Cuarón.

Para lograr el continuo flotar de los personajes y los maravillosos movimientos de cámaras de Gravity se trabajó con brazos robóticos similares a los de las plantas de ensamblaje de automóviles y con una “caja de luz” para poder recrear los escenarios virtualmente.

“Debe dársele todo el crédito a los actores, que tuvieron que actuar con aparatos y elementos imaginados, que no estaban ahí, mientras estaban sujetos por estos robots -apunta Cuarón-. Cuando ves a Sandra Bullock en la película no piensas para nada en toda la tecnología que la rodeaba durante el rodaje. Te mete totalmente en su viaje emocional”.

Desde luego, Gravity es también un viaje emocional para el espectador, tal como buscaban sus creadores.

“Queríamos hacer un cine donde la gente estuviera agarrada al asiento durante 90 minutos, pero también queríamos contar cosas más profundas, manejar otros temas –comenta Cuarón-. La película depende de los diálogos, pero también de las metáforas visuales para transmitir las ideas que queríamos. El espacio no es sólo aterrador, también es el vacío, la adversidad, el descubrir la Tierra desde allí arriba…”.

Y es que en el fondo, Gravity no es una película del espacio, sino de la determinación y superación humanas en un momento extremo. El bellísimo fondo de cada escena es la Tierra, donde reconocemos continentes, oceános, alguna península… siempre presente y siempre cambiante con sus rápidos amaneceres y atardeceres, ya que en esa órbita se da una vuelta a la Tierra cada 90 minutos. Noventa minutos, lo que dura esta genial película dirigida por Alfonso Cuarón.