Salma Hayek se transforma en una 'psicópata'

Salma Hayek

Salma Hayek

La intérprete se pone en la piel de una retorcida asesina que promete dejar traumatizados a los espectadores.

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Aunque en la actualidad Salma Hayek sigue cultivando con entusiasmo su gusto por la comedia romántica, como prueban los besos que plantó a Pierce Brosnan durante el rodaje de How to Make Love Like an Englishman, la actriz mexicana está igualmente ilusionada con su otro gran estreno, Everly, en la que la intérprete se pone en la piel de una retorcida asesina que promete dejar traumatizados a los espectadores.

"He hecho varias películas que podrían considerarse buenos ejemplos del cine negro, pero jamás nadie me ha visto en la situación en que me pongo ahora. Me transformo por completo en una psicópata que debe asesinar sin ningún tipo de contemplaciones para sobrevivir, y el personaje experimenta profundos cambios durante la cinta que de verdad sorprenderá a todo el que la vea", reveló la intérprete al diario USA Today para ir calentando motores ante su inminente lanzamiento, teniendo en cuenta que el filme se encuentra ya en proceso de postproducción.

Ofreciendo una nueva prueba de su versatilidad, Salma Hayek se aleja por un momento del impecable y sofisticado estilo que ha venido exhibiendo en sus últimos trabajos para mancharse las manos de sangre y, pistola en mano, acabar con todos los miembros de la Yakuza japonesa que quieren acabar con ella tras convertirse en una confidente de la policía. De ser una persona que jamás había tocado un arma de fuego, el personaje que encarna la actriz acaba derivando en una amante del peligro.

"Mi personaje nunca había matado a nadie en su vida y despreciaba cualquier tipo de violencia, pero en cinco minutos acaba abriendo las puertas del infierno y a medida que transcurre la trama aparecerá con un arsenal de armamento inimaginable", explicó la estrella del cine.

Con dos nuevas películas que pronto se añadirán a su filmografía, la diva mexicana demuestra que su decisión de reducir el ritmo laboral para centrarse en su labor de esposa y madre no se ha mantenido constante en el tiempo.

"He dicho que no a muchas cosas y la verdad es que no me arrepiento. Si te das cuenta, sólo trabajo los veranos y si también lo hago los inviernos, es para preparar papeles pequeños. Mudarme a París me aterraba por el impacto que podría tener en mi trabajo, pero he comprendido que mi hija y mi marido son mucho más importantes que mi carrera en el cine", dijo la actriz.